LA MISTERIOSA DESAPARICIÓN DE LIBROS EN LA ESCUELA Nº 12
Érase una vez una escuela hermosa y grande,
que se ubicaba en un barrio llamado “Las Delicias”.
Allí concurrían numerosos niños con muchas
ganas de estudiar y aprender.
En esta escuela había una sala de lectura
mágica, divertida y llena de libros. A los niños les encantaba ir a esa sala
porque allí su imaginación volaba y se trasladaba a otros mundos: mágicos y
diferentes. Cuando los niños iban, no se querían venir.
Un día, el grupo de 4to año fue a la sala y
se encontraron con que allí no había ni un solo libro. Los niños quedaron con
sus mentes en blanco, algunos lloraban, otros se preguntaban desesperadamente:
-¿Dónde están los libros? ¿qué pasó?
Los niños con su maestra fueron corriendo a
avisarle a la Directora.
La Directora fue con ellos a la sala y no
podía creer lo que había ocurrido.
Los niños decidieron investigar por qué
habían desaparecido los libros. Revisaron toda la escuela, interrogaron a los
adultos y a los niños.
Por la noche, fueron a la escuela e
interrogaron al cuidador.
El cuidador responde:
-¡Uuuuuuyyyy! Es verdad que anoche por un
momento me dormí y la sala había quedado abierta.
Los niños siguieron investigando y el
vecino de enfrente de la escuela les dijo que la noche anterior había visto un
camión y que en ese camión cargaron muchas cajas.
Los niños le preguntaron:
-¿Cómo era el camión?
El vecino les contestó:
-Era un camión rojo y marrón con un dibujo de un libro.
Los niños estaban confundidos, no entendían
por qué la Directora no hacía nada con lo que pasaba.
Los niños siguieron reuniendo datos y
llegaron a la conclusión de que el camión se dedicaba a traer libro nuevos y a
restaurar libros viejos.
Nataly sospechó que la Directora tenía algo
que ver con esto.
Camila pensaba: -Si la Directora estaba a
cargo y los libros eran de la escuela por qué ella no se preocupaba.
A Simón, Agustín y Alex se les ocurrió
revisar la Dirección y encontraron una evidencia: un papel con el número de
teléfono de los restauradores de libros.
Los niños no sabían qué hacer.
Al otro día, cuando llegaron a la escuela,
Luana fue a la sala de lectura y se encontró con una gran sorpresa, allí
estaban todos los libros ordenados en estantes y muchos eran ¡nuevos!
Luana fue corriendo a darle la gran noticia
a los demás.
Todo había sido una gran sorpresa de la
Directora, la Subdirectora y los maestros.
A partir de este día, los niños volvieron a
leer sus libros, soñar y a hacer volar su imaginación.