sábado, 26 de mayo de 2012

Creamos un cuento para el Día del Libro


LA MISTERIOSA DESAPARICIÓN DE LIBROS EN LA ESCUELA Nº 12

Érase una vez una escuela hermosa y grande, que se ubicaba en un barrio llamado “Las Delicias”.
Allí concurrían numerosos niños con muchas ganas de estudiar y aprender.
En esta escuela había una sala de lectura mágica, divertida y llena de libros. A los niños les encantaba ir a esa sala porque allí su imaginación volaba y se trasladaba a otros mundos: mágicos y diferentes. Cuando los niños iban, no se querían venir.
Un día, el grupo de 4to año fue a la sala y se encontraron con que allí no había ni un solo libro. Los niños quedaron con sus mentes en blanco, algunos lloraban, otros se preguntaban desesperadamente:
-¿Dónde están los libros? ¿qué pasó?
Los niños con su maestra fueron corriendo a avisarle a la Directora.
La Directora fue con ellos a la sala y no podía creer lo que había ocurrido.
Los niños decidieron investigar por qué habían desaparecido los libros. Revisaron toda la escuela, interrogaron a los adultos y a los niños.
Por la noche, fueron a la escuela e interrogaron al cuidador.


El cuidador responde:
-¡Uuuuuuyyyy! Es verdad que anoche por un momento me dormí y la sala había quedado abierta.
Los niños siguieron investigando y el vecino de enfrente de la escuela les dijo que la noche anterior había visto un camión y que en ese camión cargaron muchas cajas.
Los niños le preguntaron:
-¿Cómo era el camión?
El vecino les contestó:
-Era un camión rojo y marrón  con un dibujo de un libro.
Los niños estaban confundidos, no entendían por qué la Directora no hacía nada con lo que pasaba.
Los niños siguieron reuniendo datos y llegaron a la conclusión de que el camión se dedicaba a traer libro nuevos y a restaurar libros viejos.
Nataly sospechó que la Directora tenía algo que ver con esto.
Camila pensaba: -Si la Directora estaba a cargo y los libros eran de la escuela por qué ella no se preocupaba.
A Simón, Agustín y Alex se les ocurrió revisar la Dirección y encontraron una evidencia: un papel con el número de teléfono de los restauradores de libros.

Los niños no sabían qué hacer.
Al otro día, cuando llegaron a la escuela, Luana fue a la sala de lectura y se encontró con una gran sorpresa, allí estaban todos los libros ordenados en estantes y muchos eran ¡nuevos!
Luana fue corriendo a darle la gran noticia a los demás.
Todo había sido una gran sorpresa de la Directora, la Subdirectora y los maestros.
A partir de este día, los niños volvieron a leer sus libros, soñar y a hacer volar su imaginación.

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